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Psicología y enfermedad


¿ Por qué es necesario pensar en la relación de la psicología con el padecimiento de malestares
físicos o enfermedades orgánicas? Para poder contestarnos esta pregunta acudimos a la Organización Mundial de la Salud como uno de los máximos reguladores en este ámbito, que sugiere que
definamos el concepto de salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades".

Este concepto ayuda a ampliar el panorama que existe sobre la salud, no concebirla únicamente como
la ausencia de malestares físicos sino también como un equilibrio mental y social, sin embargo pensar en el equilibrio mental se convierte en una herramienta que puede tornarse hacia la subjetividad humana debido a que si entre nosotros nos preguntamos: ¿cómo se siente?, la respuesta para la que socialmente estamos educados suele reducirse a un “bien”.

Al adentrarnos a la vida emocional de cada individuo encontramos un conjunto de respuestas que nos guían a pensar acerca de probables malestares y/o padecimientos emocionales y/o cognitivos que terminan desequilibrando el bienestar físico, mental y social en el que nos “encontramos”. Esto no implica que todas las personas nos encontremos con un malestar clínicamente significativo, pero ¿quién en este mundo está sin preocupación alguna?

La situación no es vivir con o sin preocupaciones, sino cómo estas alteran nuestro desarrollo físico, psicológico y social, aquí es donde el concepto de salud puede verse alterado dependiendo de la condición en la que nos encontremos, si desde esta misma línea pensamos en las personas que padecen una enfermedad física nos encontramos en una situación de mayor vulnerabilidad mental y social que nos acerque a desequilibrarnos, esto dependerá de qué tipo de malestar o enfermedad física se padezca ya que algunas tienen mayor carga mental y social.

 

Cada dolencia del cuerpo tiende a disparar un conjunto de emociones, pensamientos o recuerdos, que al no ser “controlados o entendidos” pueden llegar a dificultar más el proceso de adaptación a la enfermedad. Por ejemplo, una mujer que tenga dolores punzantes en el busto puede imaginar que tiene una enfermedad del seno, esto puede asustarla y hacer que genere más ideas que en lugar de estimular a acudir a una revisión médica, la asuste tanto que prefiera resguardarse creyendo que pueda padecer un tipo de cáncer o cualquier otra enfermedad. La pregunta que tendríamos que ha-cernos es ¿por qué surge esa emoción que afecta más a la paciente?, ¿qué te hace pensar esa sensación en el cuerpo?, ¿por qué el pensamiento de un cáncer y no otra situación/enfermedad?

 

El apoyo psicoterapéutico a pacientes con enfermedades médicas es de vital importancia porque en el espacio psicológico se puede encontrar un lugar de descarga emocional, contención, psico-educación y apoyo.

 

Aquí es donde podemos encontrar una relación de la psicología, la psicosomática y la enfermedad o padecimientos físicos; cuando una sensación en el cuerpo inicia un mundo de movimientos y cambios mentales, en los casos más delicados encontramos a pacientes que médicamente no han encontrado diagnóstico y los pacientes imaginan y creen tener una enfermedad física que se manifiesta de alguna manera; encontramos dolores, ardores, fluidos, sensaciones, alergias como principales manifestaciones psicosomáticas.


En datos más relacionados con enfermedades específicas podemos encontrar que según la OMS:

 

“en 2012, las enfermedades no transmisibles causaron más de 68% de las muertes en el mundo, lo que representa un aumento en comparación con el 60% registrado en el año 2000. Las cuatro entidades nosológicas principales de este grupo son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las neuropatías crónicas. Las enfermedades transmisibles, maternas, perinatales y relacionadas con la nutrición causaron en conjunto un 23% de las muertes en el mundo, y los traumatismos un 9%”.

 

En ese 68% se encuentran enfermedades que se relacionan con el comportamiento humano para la prevención, tratamiento y adaptación a la enfermedad para disminuir, mantener o aumentar la calidad de vida; para eso desde la psicología tenemos especialidades de atención a la salud física, esto es la intervención desde la psicología de la salud, psicología de la enfermedad, la medicina conductual y la psicosomática como herramientas para el abordaje integral para pacientes con cualquier enfermedad en la que tenga que conocer, entender ,comprender y/o aceptar la influencia de su comportamiento para el establecimiento de la salud como estilo de vida.


La psicosomática en específico es la disciplina que se encarga de estudiar la interacción mental y física de nuestro cuerpo, teniendo como base de estudio las emociones y los afectos conscientes o inconscientes de una persona, desde esta perspectiva no hay porqué diferenciar ya que los dos elementos –mente-cuerpo- se encuentran en constante interacción y son dependientes entre ellos; los
especialistas en medicina se encargarán del análisis del funcionamiento orgánico del cuerpo y en el mejor de los casos llegarán a darle importancia a la vida mental de los pacientes que acuden a ellos, mientras que quienes nos desarrollamos en la psicosomática/psicología de la salud buscaremos la influencia de la mente para manifestarse en lo corporal y ver el funcionamiento de la enfermedad en la vida del sujeto. Todo esto sin desacreditar ninguna disciplina, al contrario, buscando siempre la interrelación en beneficio del equilibrio físico, mental y social tal como lo propone el concepto de salud de la OMS.

El apoyo psicoterapéutico a pacientes con enfermedades médicas es de vital importancia porque en el espacio psicológico se puede encontrar un lugar de descarga emocional, contención, psico-educación, apoyo individual, de pareja, familias, niños, adolescentes, adultos, ancianos; que beneficien el equilibrio mental del paciente ante su enfermedad y esto por consiguiente se verá reflejado en la interacción con quienes lo rodean.

La sugerencia es que para poder recibir un apoyo adecuado se deben consultar a psicólogos o psicoterapeutas que tengan el acercamiento o la formación a temas relacionados con la salud, de lo contrario podrán encontrar profesionistas que afecten más de lo que pueden beneficiar los procesos del paciente.

En resumen para los pacientes que padecen enfermedades médicas o malestares emocionales con relación a su cuerpo, será necesaria una valoración minuciosa de su caso promoviendo siempre el trabajo entre médico-psicoterapeuta y otros especialistas calificados si así lo requiere el caso, esto será un punto crucial para que el paciente pueda ser valorado íntegramente por diversos puntos de vista y pueda encontrar un alivio, control o paliativo a sus dolencias físicas que cuando se tienen suelen doler más allá del cuerpo.

En ocasiones necesitamos un espacio para nosotros mismos que nos ayude a entender qué hacemos, quiénes somos y cuánto podemos disfrutar lo que podemos aún disfrutar.

 


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